«Marco acabó en la calle por un desengaño. Siguiendo a una mujer hasta Valencia, se encontró allí solo y sin dinero. La sucesión de trabajos precarios y una lesión en un hombro, además del vicio de las tragaperras, hicieron el resto. Antonio lo perdió todo cuando su pareja, embarazada de su hija, fue víctima colateral de un atraco mal resuelto, una bala perdida, le dijeron. El dolor de la pérdida caló en él de tal forma que cayó en las garras de la droga: probó de todo para intentar olvidar. […] Estas son so-lo algunas de las historias que Euprepio Padula nos muestra en este libro necesario en el que nos enseña a mirar a seres humanos a los que no sabemos ver. Con una sensibilidad exquisita, muestra su claridad interior a fin de que iluminen nuestra conciencia. Padula recorre estas historias anónimas de soledad, relatando cómo sus protagonistas combaten consigo mismos y con sus circunstancias adversas, en el empeño de recobrar, de la mano del padre Ángel, dos motores básicos para la vida: la dignidad y la esperanza. Ojalá aprendamos, como ha conseguido él, a descubrir estas historias y a sus protagonistas con los ojos del corazón». BALTASAR GARZÓN